¿Y por qué se para? ¡Llego tarde!
Cuanta mas prisa tenemos, tenemos la sensación de que el tiempo pasa más deprisa. Hay miles de ejemplos sobre ésto, pero me fijaré en uno en concreto.
Estáis viajando en Metro o Tren. Va circulando, y de repente se para, sin que haya llegado a ninguna estación. Al de unos segundos, no suele llegar ni al minuto, la unidad continua su marcha. ¿Habéis estado en esa situación? ¿Cuántas veces habéis visto a alguien en el vagón que empieza a mirar por la ventanilla a ver que sucede? ¡Ah! ¿Que vosotros lo hacéis?.
Lo siento mucho, pero hoy te voy a contar algo que te va a impactar más que cuando supiste quienes eran los Reyes Magos….
Los trenes y el metro…. ¡Tienen semáforos!
¿Ya? ¿Te has recuperado?
Pues sí, y el maquinista, debe obedecerlos para que no haya ningún percance. Están para garantizar la seguridad, y de hecho muchos accidentes de tren suceden porque alguno de los dos, no ha hecho caso a un semáforo. Es igual que sucede con los coches, solo que en el tren, el maquinista no puede girar el volante para sortear su semejante que le viene de frente.
Lo curioso del caso, es que cuando vamos en un autobús y éste se para ante un semáforo, nadie se inmuta entre los viajeros. Es normal ¿no?
¿Y por qué cuando vamos sobre vías nos extraña e inquieta?
Puede haber dos teorías:
- Pensamos que en algo que va por un camino ya establecido, no tiene por qué haber semáforos. No tienen sentido.
- Nos entra miedo de quedarnos parados en un túnel oscuro y con mucha gente desconocida a nuestro alrededor.
Si un tren se para en mitad de un campo, quizás menos, pero la gente si que empieza a mirar por la ventanilla.
Tanto en uno como en el otro caso, pienso que se podria solucionar haciendo que el habitáculo del conductor, estuviera separado por un cristal, en lugar de algo opaco. Así se vería la luz roja delante, y tendríamos respuesta al motivo de la parada.
Sin embargo, y por liarlo un poco más, cuando vamos en un tranvía, en los cruces se suele parar, también por lo mismo, pero a nadie le extraña. Seguramente porque éste va por la calzada, y ya todo el mundo sabe que los coches tienen que obedecer semáforos, y el tranvía pues también.
Hay una tercera posibilidad, y es que siempre viajemos con prisa. Llegamos tarde a todos los sitios, y encima el maquinista lo sabe, y quiere hacernos quedar mal.
¿Cuantas veces os habéis quedado colgados en un metro y os han tenido que rescatar? Pues nada, si el vagon se para, tenemos un poco de paciencia, y sobre todo ¡señora! ¡no agarre mi pierna cuando esto suceda!.
Ah! Y los Reyes Magos…. son…. los….